Hay veces que intuimos, sentimos, notamos, que algo no va bien en la relación. Hay señales que el cerebro percibe de manera inconsciente como nocivas, estamos programados genéticamente como especie para ello, que realmente sirven para protegernos. Y aunque somos capaces también de continuar hacia adelante con nuestra relación dejando atrás esas señales pese a nuestra salud mental, no es la mejor de las decisiones.

Deberíamos protegernos de todo esto de una manera efectiva, y una de las mas poderosas es saber identificar algunas señales que indican que la relación no van por buen camino para poder tomar decisiones consecuentes con lo que ocurre.

Aquí os dejamos 5 indicadores ante los que hacer saltar las alarmas:

1. Críticas destructivas continuadas.

Las críticas destructivas no atacan la forma de actuar del otro, sino que atacan directamente al otro. Y cuando esto ocurre continuamente se entra en un bucle de lucha personal continua que deja huella. Somos esclavos de las palabras que empleamos, hay que prestar mucha atención a lo que decimos y a lo que dejamos que nos digan.

2. Mentiras.

Por definición la mentira consiste en decir algo que no es cierto a sabiendas. Y cuando se utiliza trae muchas consecuencias negativas, como por ejemplo generar desconfianza continuada. No se deben permitir, incluso el hecho de mentir podría considerarse una falta de respeto.

3. Falta de apoyo.

Una pareja debe ser sinónimo de equipo, y equipo es sinónimo de comunicación, respeto y apoyo. Cuando notas que no lo tienes por parte de la persona que comparte tu cama contigo, es que empiezan a pasar cosas que no son las adecuadas. Vigila esto.

4. No contar con la otra persona.

Igual que se necesita el apoyo de la pareja, hay que contar en la vida de la pareja. O sea, que le importe nuestra opinión, nuestro criterio y nuestras necesidades. Si no tiene en cuenta lo que piensas o lo que haces, ahí tienes otra alarma que se debe encender.

5. Calidad y cantidad del tiempo juntos.

Más hace el que quiere que el que puede. Ese dicho es una realidad aplastante. Si alguien no quiere pasar tiempo contigo, mal asunto. Ojo, quizá no es que no quiera, es que no pueda, y ya eso sería otra cosa. Por supuesto también la calidad de esos momentos importa. Si estamos con alguien que nos ignora aunque esté sentado al lado nuestro, tenemos otro motivo mas para alarmarnos.

A modo de conclusión, cabe decir que siempre hay que intentar mejorar las circunstancias y se consigue muchas veces, con comunicación y negociación. Otras, no queda mas remedio que tomar decisiones acorde a lo que está pasando. Pero si te sientes identificad@ con alguno de los puntos anteriores, no dudes en darle la importancia que merece.

Y tu, ¿te has sentido alguna vez así?

 

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