Como psicólogo en San Fernando, veo en consulta habitualmente problemas de pareja debido al trato que se tiene con los hijos de relaciones anteriores por una de las dos partes. Y es que los niños son personitas que
suelen sufrir en cualquier proceso de ruptura ya de por sí, así que integrarlos en una nueva relación suele
ser muy dificultoso para ellos. Si hablamos de un adolescente, por regla general apaga y vámonos.
Así que por petición popular voy a dar algunos tips para poder gestionar situaciones complicadas
y crear un clima lo más adecuado posible, una relación sana y amable, en cualquier cambio dentro de la
integración de una nueva persona a la unidad familiar. Vamos allá.

– El primer tip es obvio, y curiosamente el que menos se lleva a la práctica: no conocer o
permitir que se conozca a los hijos de nadie hasta que no haya una cierta estabilidad en la relación.
Es muy típico pasar de una relación a otra presentando a los niños de uno, y esto hace estragos con ellos.
Seamos responsables y controlemos nuestros impulsos, ellos son lo primero siempre.

– Si la relación es seria y funciona, empezar un roce, un trato, o una convivencia con los
menores de manera progresiva. Si las cosas no empiezan poco a poco, será como imponer a un
desconocido y eso suele provocar siempre rechazo.

– Sobre todo al principio, hay que tratar de realizar actividades agradables y placenteras
orientadas a los niños con tal de que los lazos sean los adecuados y se empiece con buen pie.

– No eres ni su padre ni su madre, eres la pareja de x, y todos deben asumir y aceptar ese rol
nuevo. Incluido uno mismo. ¿Qué significa esto? Pues que si existe un padre o una madre, este sigue
ejerciendo como tal en unas condiciones diferentes, y que nosotros tenemos un nuevo papel que está por
decidir entre todos. Es tu pareja quien decide sobre sus hijos, sobre todo al principio de la relación,
para que se cree un clima lo más adecuado posible, mientras que poco a poco nos vayamos ganando la
confianza de los pequeños. Cuando la relación ya está más avanzada y hay un sentimiento mutuo, sí
deben de haber unas normas tanto morales como materiales en la casa de las que el nuevo componente de
la familia participe. Sino se hace así, habrá un rechazo frontal ante una autoridad que no reconocen los
infantes. Todo ello no es incompatible con que el nuevo integrante de la familia establezca límites
personales hacia los pequeños para que también se empiece a forjar un respeto en ese sentido.

– Entiende las necesidades emocionales de esa casa con lo que sea que haya sucedido allí, y
adáptate sin imponerte siendo empático en todo momento, sobre todo con los más pequeños. Con el
tiempo esa empatía será recíproca y se creará la sintonía adecuada.

– En la medida de lo posible, cuanto mejor sea la relación con el ex de tu pareja, más facilidad
habrá para que exista armonía, paz y tranquilidad en esa casa. Haz todo lo posible para facilitarlo.
Si la situación es tan tensa en casa que se hace insostenible, siempre la ayuda de un profesional
puede servir para poner las cosas en su sitio, establecer roles adecuados o explicar cuales son las mejores
prácticas para llegar a establecer un hogar con todas las letras.
La tolerancia y el respeto son la clave para conseguir muchas cosas en esta vida. Y tu, ¿te has
visto alguna vez en una situación así de complicada?

Psicólogo Juan Sánchez Lebrero.

 

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