Muchas son las veces que como psicólogo veo en mi consulta de psicología de San Fernando a pacientes que me dicen que se sienten solos aun estando rodeados de muchas personas, y esto les deja muy tocados mentalmente. Lo cierto es que la percepción de soledad está relacionada directamente con un estado mental vinculado a sentimientos de tristeza e inseguridad que se pueden dar cuando uno siente que las personas por las que estamos acompañados, sean conocidos o no, no entienden lo que nos ocurre. Es entonces cuando los sentimientos de desamparo, tristeza e indefensión están presentes.

Y es que los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, lo que implica que necesitemos las relaciones interpersonales para sentirnos seguros y mantener el bienestar psicológico necesario que nos aporta seguridad, confianza y bienestar. Esto no es contrario a que a veces necesitemos estar solos, tener nuestro espacio. Son cosas diferentes.

Hay veces que nos sentimos así debido a algo concreto, como el fallecimiento de alguien, una ruptura, o incluso un cambio de residencia o de hábitos de vida. Hay veces que todo es un poco mas subconsciente y no tenemos noción de porqué nos sentimos de esta manera. Sea cual sea la causa, hay que buscar soluciones, porque el riesgo de mantener este sentimiento en el tiempo puede dañar la autoestima y el autoconcepto, y hacernos entrar en un círculo vicioso retroalimentado del que es muy complicado salir. No salgo porque me siento solo y no salir me hace sentir mal. Y así sucesivamente. Además todo esto puede conllevar a trastornos del estado del ánimo más complicados, como depresión o ansiedad.

Lo importante es tener herramientas y saber qué hacer cuando tengo este tipo de sentimientos que como decimos pueden derivar en algo más complicado. Por eso vamos a dejar aquí algunos tips para que podáis utilizarlos ante tan mala sensación:

Reflexiona sobre qué es exactamente la soledad, sobre la importancia que tiene y sobre lo que puede considerarse una soledad tolerable y lo que no lo es. Como hemos dicho antes, también es positiva, ya que los momentos de soledad son los que nos permiten tener más tiempo para redescubrirnos, valorar nuestros deseos, cuestionar qué rumbo queremos tomar en la vida siendo una oportunidad para conectar con nosotros mismos. Es más, un ratito de soledad al día, aunque sea media hora, es necesario. Así que perdamos el miedo a la soledad, pero pongámosle mesura.

– Después de haberle perdido el miedo a la soledad, es importante identificar en qué momentos me siento solo. Para eso hay que estar atentos a si se puede relacionar a una falta de contacto con otras personas, a una falta de intimidad y calidad en las relaciones interpersonales que ya tienes, o simplemente es que en tu vida ha habido un cambio importante y es necesario que vuelvas a empezar a construirla. Se tratará entonces de afrontar la situación y buscar soluciones ante el escenario que tengamos planteado.

– Aunque le haya perdido el miedo a la soledad, y sepa identificar qué cambios tengo que hacer para mejorar mi día a día y afrontar situaciones, normalmente los

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